Wednesday, 25 March 2009

UN report confirms Pando massacre




In a further blow to opposition leaders who have done their utmost to discredit the UNASUR report on the Pando massacre that took place 11 September 2008, today, Canadian Denis Racicot, the UN High Commissioner for Human Rights in Bolivia presented his report in La Paz.
In it, he confirms previous findings that what took place in Pando was a massacre and not an armed confrontation like the Bolivian opposition have tried to argue. His report says that “…the massacre of peasants constitutes a grave violation of human rights perpetrated by employees of the prefecture, Sedcam (a road maintenance service dependent on the prefecture), and members of the civic committee of Pando”.
Not good news for a former prefect – Leopoldo Fernandez – who, from prison, has recently had an unusual degree of access to UNITEL’s news programmes (telephone interviews and all) to present himself as a martyr and political prisoner of what the opposition increasingly argue is becoming a totalitarian state.
The prosecutor’s own investigation is still pending but six months after he was arrested accused of ordering the indiscriminate killing of peasants in Porvenir, it seems that international organisations are speaking with one voice regarding the less than benign political actions of the opposition. Of those, one at least (prefect of Tarija Mario Cossio) is accused both of corruption and of incitement to criminal damage during the attempted coup that took place during the days leading up to the massacre.
We will have to see what a justice system that has always pronounced itself in favour of the rich and powerful delivers this time. Given that 2009 is an electoral year, we can only expect that these political battles will be intensely fought.

Tuesday, 24 March 2009

El desafío de América Latina

Noam Chomsky
La Jornada
http://www.jornada.unam.mx/2009/03/14/index.php?section=mundo&article=022a1mun&partner=rss

Hace más de un milenio, mucho antes de la conquista europea, una civilización perdida floreció en un área que conocemos ahora como Bolivia.

Los arqueólogos están descubriendo que Bolivia tenía una sociedad muy sofisticada y compleja, o, para usar sus palabras, "uno de los medios ambientes artificiales más grandes, extraños y ecológicamente más ricos del planeta... sus poblaciones y ciudades eran grandes y formales", y eso creó un panorama que era "una de las obras de arte más grandes de la humanidad".

Ahora Bolivia, junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.

Durante la pasada década, América Latina se ha convertido en la región más progresista del mundo. Las iniciativas a través del subcontinente han tenido un impacto significativo en países y en la lenta emergencia de instituciones regionales.

Entre ellas figuran el Banco del Sur, respaldado en 2007 por el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz, en Caracas, Venezuela; y el Alba, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que podría demostrar ser un verdadero amanecer si su promesa inicial puede concretarse.

El Alba suele ser descrito como una alternativa al Tratado de Libre Comercio de las Américas patrocinado por Estados Unidos, pero los términos son engañosos. Debe ser entendido como un desarrollo independiente, no como una alternativa. Y además, los llamados "acuerdos de libre comercio" tienen sólo una limitada relación con el comercio libre, o inclusive con el comercio en cualquier sentido serio del término.

Y ciertamente no son acuerdos, al menos si las personas forman parte de sus países. Un término más preciso sería "acuerdos para defender los derechos de los inversionistas", diseñados por corporaciones multinacionales y bancos y estados poderosos para satisfacer sus intereses, establecidos en buena parte en secreto, sin la participación del público, o sin que tengan conciencia de lo que está ocurriendo.

Otra prometedora organización regional es Unasur, la Unión de Naciones de América del Sur. Modelada en base a la Unión Europea, Unasur se propone establecer un Parlamento sudamericano en Cochabamba, Bolivia. Se trata de un sitio adecuado. En 2000, el pueblo de Cochabamba inició una valiente y exitosa lucha contra la privatización del agua. Eso despertó la solidaridad internacional, pues demostró lo que puede conseguirse a través de un activismo comprometido.

La dinámica del Cono Sur proviene en parte de Venezuela, con la elección de Hugo Chávez, un presidente izquierdista cuya intención es usar los ricos recursos de Venezuela para beneficio del pueblo venezolano en lugar de entregarlos para la riqueza y el privilegio de aquellos en su país y el exterior. También tiene el propósito de promover la integración regional que se necesita de manera desesperada como prerequisito de la independencia, para la democracia, y para un desarrollo positivo.

Chávez no está solo en esos objetivos. Bolivia, el país más pobre del continente, es tal vez el ejemplo más dramático. Bolivia ha trazado un importante sendero para la verdadera democratización del hemisferio. En 2005, la mayoría indígena, la población que ha sufrido más represiones en el hemisferio, ingresó en la arena política y eligió a uno de sus propias filas, Evo Morales, para impulsar programas que derivaban de organizaciones populares.

La elección fue solamente una etapa en las luchas en curso. Los tópicos eran bien conocidos y graves: el control de los recursos, los derechos culturales y la justicia en una compleja sociedad multiétnica, y la gran brecha económica y social entre la gran mayoría y la elite acaudalada, los gobernantes tradicionales.

En consecuencia, Bolivia es también ahora el escenario de la confrontación más peligrosa entre la democracia popular y las privilegiadas elites europeizadas que resienten la pérdida de sus privilegios políticos y se oponen por lo tanto a la democracia y a la justicia social, a veces de manera violenta. De manera rutinaria, disfrutan del firme respaldo de Estados Unidos.

En septiembre pasado, durante una reunión de emergencia de Unasur en Santiago, Chile, líderes sudamericanos declararon "su firme y pleno respaldo al gobierno constitucional del presidente Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría", aludiendo a su victoria en el reciente referéndum.

Morales agradeció a Unasur, señalando que "por primera vez en la historia de América del Sur, los países de nuestra región están decidiendo cómo resolver sus problemas, sin la presencia de Estados Unidos".

Estados Unidos ha dominado desde hace mucho la economía de Bolivia, especialmente mediante el procesamiento de sus exportaciones de estaño.

Como el experto en asuntos internacionales Stephen Zunes señala, a comienzos de la década de los años 50, "en un momento crítico de los esfuerzos de la nación para convertirse en autosuficiente, el gobierno de Estados Unidos obligó a Bolivia a utilizar su escaso capital no para su propio desarrollo, sino para compensar a ex dueños de minas y repagar su deuda externa".

La política económica que se impuso a Bolivia en esa época fue precursora de los programas de ajuste estructural implementados en el continente 30 años más tarde, bajo los términos del neoliberal "Consenso de Washington", que ha tenido por lo general efectos desastrosos.

Ahora, las víctimas del fundamentalismo del mercado neoliberal incluyen también a países ricos, donde la maldición de la liberalización financiera ha traído la peor crisis financiera desde la gran depresión.

Las modalidades tradicionales del control imperial –violencia y guerra económica– se han aflojado. América Latina tiene opciones reales. Washington entiende muy bien que esas opciones amenazan no sólo su dominación en el hemisferio, sino también su dominación global. El control de América Latina ha sido el objetivo de la política exterior de Estados Unidos desde los primeros días de la república.

Si Estados Unidos no puede controlar América Latina, no puede esperar "concretar un orden exitoso en otras partes del mundo", concluyó en 1971 el Consejo Nacional de Seguridad en la época de Richard Nixon. También consideraba de importancia primordial destruir la democracia chilena, algo que hizo.

Expertos de la corriente tradicional reconocen que Washington sólo ha respaldado la democracia cuando contribuía a sus intereses económicos y estratégicos. Esa política ha continuado sin cambios, hasta el presente.

Esas preocupaciones antidemocráticas son la forma racional de la teoría del dominó, en ocasiones calificada, de manera precisa, como "la amenaza del buen ejemplo". Por tales razones, inclusive la menor desviación de la más estricta obediencia es considerada una amenaza existencial que es respondida de manera dura. Eso va desde la organización del campesinado en remotas comunidades del norte de Laos, hasta la creación de cooperativas de pescadores en Granada.

En una América Latina con una flamante autoconfianza, la integración tiene al menos tres dimensiones. Una es regional, un prerrequisito crucial para la independencia, que dificulta al amo del hemisferio escoger países, uno después de otro. Otra es global, al establecer relaciones entre sur y sur y diversificar mercados e inversiones. China se ha convertido en un socio cada vez más importante en los asuntos hemisféricos. Y la última es interna, tal vez la dimensión más vital de todas.

América Latina es famosa por la extrema concentración de riqueza y de poder, y por la falta de responsabilidad de las elites privilegiadas con respecto al bienestar de sus países.

América Latina tiene grandes problemas, pero hay también desarrollos prometedores que podrían anunciar una época de verdadera globalización. Se trata de una integración internacional en favor de los intereses de pueblo, no de inversionistas y de otras concentraciones del poder.

(Los ensayos de Noam Chomsky sobre lingüística y política acaban de ser recolectados en The Essential Chomsky, editados por Anthony Arnove y publicados por The New Press. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts de Cambridge).

Monday, 23 March 2009

130 years later, a sense of defeatism still dominates Bolivia



It couldn’t be otherwise. Today marks the 130th anniversary of Bolivia’s loss of access to the Pacific when, after a short expansionist war motivated by Chile’s desire for nitrates, Bolivia was left landlocked at the heart of South America. The fact that, years later, rich copper deposits were found in the conquered land only sealed the fate of Bolivian demands in the international stage that have gone from demands to return this land, to appeals for some form of access to the sea.
Not a sausage. Chilean-Bolivian diplomatic relations have been severed since 1962 on account of this single issue. Although Michele Bachelet and Evo Morales have managed to maintain the most productive and cordial relations between presidents of these two countries for generations, nobody assumes a quick resolution will soon be found to this most intractable problem.
But if the loss of access to the sea is still an issue that permeates Bolivian collective consciousness, it is by no means the only war that affects national identity. For Bolivia has been involved in few wars throughout history but has lost all of them and, in the process, has lost about half of the country’s original territory and the vast natural resources that accompanied them.
At the turn of the twentieth century, it was the northern region of Acre that, due to the rubber boom, found itself in the mire of Brazil and eventually seceded from Bolivia. But the war that marked a turning point for Bolivia was the war of el Chaco (1932-35) with Paraguay, another terrible and costly defeat that discredited the rule of traditional elites and marked the beginning of a sense of consciousness amongst the indigenous majority sent to fight.
Countries tend to create an imaginary view of themselves often based on successful military campaigns. For Bolivia, unfortunately, the last century only serves to reinforce a pervasive sense of humiliation, exploitation and pillage of natural resources, commenced with the Spanish exploitation of Potosi in the 16th century.

Saturday, 21 March 2009

Arranca post alfabetización en otro paso para eliminar analfabetismo en Bolivia

Agencia Boliviana de Informacion
http://abi.bo/index.php?i=noticias_texto_paleta&j=20090321101710&l=200812210001

Oruro, 21 mar (ABI).- Después de haber cumplido la primera meta de sacar de la oscuridad a más de 800 mil iletrados y declarar a Bolivia libre de analfabetismo, el Gobierno de este país iniciará el domingo un aguerrido programa de post alfabetización denominado "Yo sí puedo seguir".

El plan arrancará en la población de Chipaya, en el agreste altiplano boliviano y cuna de una de las culturas más antiguas del continente, a unos 388 kilómetros al sur de La Paz.

El plan está dirigido a los más de 800 mil iletrados alfabetizados con el método cubano "Yo sí puedo" y a todas las personas mayores de 15 años que no concluyeron la primaria, que recibirán los espacios de conocimiento en materias de ciencias naturales, matemáticas, lenguaje, historia y geografía, en su idioma nativo, para acreditar a futuro su formación universitaria, según un boletín de prensa del Ministerio de Educación que lidera el programa.

"En esta segunda fase tenemos que trabajar todos juntos para alcanzar un nivel de educación equivalente inicialmente a quinto de primaria", pidió por su parte Benito Ayma director del programa quien confirmó la asistencia al acto de inauguración del presidente Evo Morales y otros invitados especiales, entre los cuales estarán miembros de la Unesco.

Ayma recordó que el pasado 20 de diciembre Bolivia fue declarada como el tercer país de Latinoamérica libre de analfabetismo, después de Cuba y Venezuela, logrando la meta de 823.256 alfabetizados en todo el país y aseguró que la campaña continuará en un proceso destinado a erradicar el analfabetismo absoluto y funcional.

En el municipio orureño de Chipaya se instalarán 18 puntos de enseñanza y en todo el país 3.000 puntos que serán ubicados de manera simultánea en los 327 municipios.

De acuerdo con la información del Programa de Post Alfabetización, en La Paz se instalarán 450 puntos, en Oruro 350, en Potosí 400, Cochabamba 450, Tarija 200, Chuquisaca 350, Santa Cruz 450, Beni 200 y en Pando 100.

Cada punto funcionará con 15 participantes: maestros, estudiantes de las normales, pedagogos, profesionales, que fueron capacitados en el manejo pedagógico y metodológico, serán los encargados de dar las asignaturas dentro de este programa.
rsl ABI

Tuesday, 17 March 2009

Rebels no more

By Stephen Gibbs
Central America correspondent, BBC News
http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/7947378.stm

Historians attempting to write a definitive history of how the the Cold War ended need to leave plenty of space for some unexpected appendices.

Take what happened on Sunday night in El Salvador.

The Farabundo Marti National Liberation Front (FMLN), once targeted by the US government as a threat to the world as we knew it, whose defeat was seen as being worth billions of dollars and thousands of lives, gains power.


The young revolutionary leaders who once attracted the attention of the Kremlin or the CIA are now middle-aged men

The US administration sends its congratulations, and says it "looks forward to working with the new government".

The man who will finally bring the party of former Marxist guerrillas from the jungle to the presidential palace is not perhaps the person the Pentagon analysts of the 1980s expected.

Mauricio Funes has never been seen in army fatigues, or carrying an AK-47. He likes a grey suit and designer spectacles. His weapon of choice is a natural eloquence, and a glowing CV from his former employer - CNN.

His view of the American administration is yet more evidence of how the world, and the White House, has changed.

Mr Funes is an admirer of President Barack Obama. He even used his image in his election campaign - something the local US embassy thought was taking things too far.

Reagan's strife

The FMLN's journey from guerrilla army to government has many parallels to the voyage made by another group of (confusingly similarly abbreviated) left-wing rebels, over the border in Nicaragua.

The FSLN, or Sandinista Nation Liberation Front, took power in 1979, establishing a revolutionary government.

Throughout the 1980s the Reagan administration, fearing communism in its back yard, poured money and weapons into the hands of the group's opponents, collectively called the Contras, to try to unseat the rebels.

Finally, the Sandinistas were voted out of power in 1990.

But fast-forward to 2006, and they are back. The group's historic and once-feared leader, Daniel Ortega, is president of Nicaragua.

He undoubtedly remains an irritation to plenty in the US government and elsewhere, who still question his commitment to democracy. Yet it is hard to imagine President Obama spending much of his time worrying about Mr Ortega, as President Reagan once did.

New Cold War?

Plenty has changed. The young revolutionary leaders who once attracted the attention of the Kremlin or the CIA are now middle aged men.

If age has not tempered their radicalism, years in opposition have done so.

Since it was established as a legal political party, El Salvador's FMLN has spent 17 lonely years out of power, watching three of its candidates for president be soundly defeated by the conservative Arena party.

The radicals were left almost voiceless as El Salvador became the most steadfast ally of the US in Latin America.

They stood by as Salvadorean troops were sent to Iraq, and the US embargo on Cuba - where many FMLN guerrillas had trained - was not opposed.

Those years led the the party to rethink its strategy, and drove it to Mauricio Funes.

Some suggest that he is a front man, and point to the the fact that his running mate is Salvador Sanchez, a former guerrilla commander.

Others suggest that a new Cold War in Latin America is beginning, only with different protagonists: Venezuela's Hugo Chavez cast as the new Khrushchev, gathering acolytes into his fold.

With the economic crisis putting real pressure on the economies and people of Latin America, there will be plenty of opportunity for division and radicalism.

But look at Mr Funes, and it is tempting to believe that the real war is over.
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